
Introducción
El sismo de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026 en Chocó recordó una realidad que la ingeniería nunca puede ignorar: las estructuras no se ponen a prueba el día que se inauguran, sino el día que enfrentan las condiciones extremas para las cuales fueron diseñadas. Un carport solar no es una vivienda ni una oficina, pero tampoco es una estructura vacía. Debajo de él circulan trabajadores, clientes, visitantes y vehículos todos los días. Por eso, aunque no sea un espacio habitado permanentemente, sigue teniendo una responsabilidad fundamental: proteger vidas cuando ocurre un evento extraordinario como un sismo o un viento extremo.
Y aquí existe una diferencia que muchas veces pasa desapercibida: un carport para Bogotá no necesariamente debería ser igual a uno para Cali, Medellín o Santa Marta. La NSR-10 reconoce que Colombia tiene diferentes niveles de amenaza sísmica y que factores como la ubicación, el tipo de suelo, las cimentaciones, la geometría y las cargas de viento modifican el comportamiento estructural de una obra. Por eso, la ingeniería de un carport solar no debería abordarse como un ejercicio de copiar y pegar diseños entre ciudades. Cada proyecto debe responder a las condiciones reales del lugar donde será construido, porque cuando la naturaleza pone una estructura a prueba, las diferencias que parecían pequeñas pueden convertirse en las más importantes.
NSR-10 y carports solares: el objetivo no es únicamente que la estructura permanezca en pie
El Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente, NSR-10, fue adoptado mediante el Decreto 926 de 2010 y establece requisitos técnicos y científicos para las construcciones sismorresistentes. Su filosofía de seguridad parte de un principio fundamental: reducir al mínimo el riesgo de pérdida de vidas humanas y, en lo posible, proteger el patrimonio de los ciudadanos y del Estado.
Ese principio cambia la manera de mirar un carport solar.
El propósito de un diseño sismorresistente no es prometer que una estructura nunca sufrirá daños. La propia NSR-10 contempla que, frente a un movimiento sísmico fuerte comparable con los movimientos de diseño, puedan presentarse daños estructurales y no estructurales, pero busca evitar el colapso y, por encima de todo, proteger la vida.
En un carport esto es particularmente relevante. Una falla no significa únicamente perder paneles solares, inversores o una estructura metálica. Puede significar la caída de elementos sobre personas que están ingresando a un vehículo, caminando por el parqueadero o realizando labores de mantenimiento.
Por eso, evaluar un carport únicamente por su potencia instalada, número de paneles o costo por kWp deja por fuera una de las variables más importantes del proyecto: su comportamiento estructural.
Un carport no se habita, pero sí se ocupa: ¿qué implica esto estructuralmente?
Aquí existe un matiz técnico importante.
No debería afirmarse que cualquier estructura metálica o cubierta liviana queda automáticamente sometida a exactamente los mismos requisitos. El Ministerio de Vivienda ha precisado que ciertas estructuras livianas, fácilmente desmontables, que no generan detrimento del terreno y cuyo comportamiento dinámico difiere del de una edificación convencional pueden tener un tratamiento diferente. También señala que cuando una construcción requiere cimentaciones, soporta cargas gravitacionales y presenta características propias de una construcción convencional, deben analizarse los requisitos de construcción sismorresistente y de licenciamiento que correspondan.
Precisamente por eso, un carport solar no debería clasificarse por intuición.
Un proyecto fotovoltaico de este tipo puede incorporar columnas de acero, vigas de gran luz, cimentaciones de concreto, conexiones estructurales y decenas o cientos de módulos. Además de su peso propio, estará expuesto durante años a viento, lluvia, movimientos sísmicos, mantenimiento y diferentes condiciones de operación.
El análisis debe establecer qué normativa resulta aplicable según las características reales del proyecto, su ubicación, sistema estructural, suelo, cimentaciones y condiciones de ocupación.
¿Estás evaluando construir un carport solar en tu empresa? Antes de definir paneles o solicitar una estructura estándar, nuestro equipo puede ayudarte a estudiar las condiciones del proyecto, analizar su componente estructural y desarrollar la ingeniería fotovoltaica de manera integral. Escríbenos a consultas@edilandina.com para recibir asesoría especializada.
Análisis estructural de un carport: el sismo se considera desde la ingeniería, no después de construir
Diseñar un carport para Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena o cualquier otra ciudad del país no consiste en fabricar la misma estructura y cambiar únicamente sus dimensiones.
La respuesta sísmica depende de factores como la localización del proyecto, las características del suelo, la geometría, la masa, la rigidez, el sistema de resistencia lateral, las cimentaciones y las conexiones entre elementos.
El viento también es determinante. Los módulos fotovoltaicos generan superficies expuestas sobre las cuales actúan presiones y succiones que deben transmitirse correctamente desde los paneles hacia las correas, vigas, columnas, conexiones, cimentaciones y finalmente al terreno.
Por eso, el cálculo estructural debe entender el camino completo de las cargas.
Una columna robusta no compensa una conexión deficiente. Una viga correctamente dimensionada no resuelve una cimentación insuficiente. Y aumentar acero indiscriminadamente tampoco sustituye un buen diseño.
Aquí entra la ingeniería de valor: optimizar la estructura para que utilice los materiales necesarios, cumpla los criterios de seguridad definidos para el proyecto y mantenga un CAPEX razonable.
La ingeniería estructural no debería verse como un costo adicional del sistema solar. Es una herramienta para evitar sobredimensionamientos, reprocesos, reforzamientos posteriores y, especialmente, riesgos que no deberían llegar a materializarse.
Cumplir la NSR-10 también protege la rentabilidad del proyecto solar
La seguridad estructural y la rentabilidad no son objetivos opuestos.
Un carport solar está pensado para producir energía durante décadas. Por eso, una empresa no debería evaluar únicamente cuánto ahorrará en electricidad, sino cuánto riesgo incorpora la infraestructura necesaria para conseguir ese ahorro.
Una deficiencia detectada durante el diseño puede corregirse en planos. Detectada durante la construcción, genera modificaciones, compras adicionales y retrasos. Detectada después de entrar en operación puede implicar reforzamientos, cierres parciales del parqueadero o intervenciones mucho más costosas.
Un enfoque EPC permite coordinar desde el comienzo ingeniería estructural, cimentaciones, sistema fotovoltaico, obra civil y componente eléctrico. Este último también debe responder a los requisitos aplicables del Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas —RETIE—, cuya versión vigente fue modificada mediante la Resolución 40284 del 23 de junio de 2026.
La operación y el mantenimiento también deben formar parte del diseño. Inspeccionar conexiones estructurales, revisar corrosión, controlar drenajes, mantener módulos y verificar el sistema eléctrico contribuye a preservar tanto la generación como las condiciones de seguridad del activo.
Conclusión: debajo de un carport también hay vidas que proteger
Los sismos no se pueden predecir. El Servicio Geológico Colombiano lo recuerda expresamente al explicar la actividad sísmica del país. Lo que sí puede hacerse es diseñar y construir considerando que estos eventos pueden ocurrir.
Ese principio debe aplicarse también a la infraestructura solar.
Un carport puede no ser una estructura destinada a vivienda. Puede no tener paredes, oficinas o puestos permanentes de trabajo. Pero sí tiene personas debajo.
Por eso, antes de preguntarse cuántos paneles caben en un parqueadero o cuál será el período de retorno de la inversión, vale la pena formular una pregunta más básica:
¿La estructura que sostendrá el sistema fue realmente diseñada para las condiciones del lugar y para proteger a quienes estarán debajo de ella?
En Solar Andina creemos que un proyecto fotovoltaico comienza por la ingeniería. La NSR-10, el análisis estructural, las cimentaciones, las conexiones y la ingeniería eléctrica no son trámites separados de la inversión: son parte de lo que permite protegerla.
¿Estás evaluando un carport solar para tu empresa? Nuestro equipo puede acompañarte desde el análisis estructural y los criterios sismorresistentes hasta el diseño, construcción y puesta en marcha del sistema fotovoltaico. Escríbenos a consultas@edilandina.com y desarrolla tu proyecto con ingeniería antes que paneles.








